Leve et momentaneum

De las empresas morales de Juan de Borja (1680)

Aunque la carga y la pesadumbre del mundo, según el estado de cada uno, muchas veces nos oprima y nos fatigue de tal manera que parezca que se nos viene encima, no por eso debemos desanimarnos ni dejar caer la carga al suelo. Al contrario, debemos volver a ponerle los hombros, haciendo un esfuerzo nuevo para soportarla.

Esto es lo que se quiere dar a entender con esta Empresa de Atlas, de quien la Antigüedad fingía que llevaba el mundo a cuestas: ya sea por la altura del monte así llamado, o porque aquel rey fue un gran astrólogo. Y lo mismo expresa la inscripción que dice Leve et momentaneum, que quiere decir: “ligero y de poca duración”.

Porque, sin duda, no puede haber carga tan pesada en esta vida que no parezca ligera si la comparamos con el premio que se espera en la otra por los trabajos padecidos. Pues ni los trabajos son mayores de lo que podemos soportar, ni duran más de lo que nos conviene: ya que en esta vida no hay nada perpetuo, ni muchas cosas que duren mucho.

Comentario

El emblema de Atlas sostiene una verdad que incomoda a la política contemporánea: no toda carga es injusta, ni todo peso debe ser abandonado. Hay responsabilidades que fatigan, decisiones que desgastan y momentos en que el gobierno —o la ciudadanía— siente que el mundo se viene encima. Sin embargo, la enseñanza es clara: no se debe dejar caer la carga, sino volver a poner los hombros.

Para los gobernantes o dirigentes, el emblema recuerda que el ejercicio del poder no consiste en evitar el peso de las decisiones difíciles, sino en sostenerlas con firmeza cuando son necesarias. Reformas estructurales, medidas impopulares o procesos de reconstrucción institucional siempre implican desgaste. Renunciar por fatiga o por presión inmediata debilita la autoridad y transmite inestabilidad.

Para los gobernados o ciudadanos, la lección es igualmente exigente: la vida política no puede reducirse a la comodidad momentánea. Hay cargas comunes —crisis económicas, ajustes, reformas profundas— que requieren paciencia y corresponsabilidad. Convertir toda dificultad en motivo de abandono erosiona la madurez cívica.

Leve et momentaneum enseña a distinguir entre lo pesado y lo permanente. Muchas cargas son reales, pero no eternas. La política que pierde esta perspectiva sucumbe al dramatismo; la que la conserva infunde estabilidad.

El Nacional, 15 de marzo de 2026
https://www.elnacional.com/columnas/2026/03/leve-et-momentaneum/

El Autor: Juan Carlos Aguilera P.
Dr. Filosofía y Letras. Universidad de Navarra.
Catedrático de Filosofía. Director de Empresas Familiares.
Fundador del Club Polites.
Contacto: clubpolites@gmail.com

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